Se recibió de DT en 2005, siendo integrante de la primera promoción de egresados. Trabajó en Juvencia, Allende -en dupla con Gabriel Tancredi- y Juventud de Tapiales. Hoy, Marcelo Ramón está sin club, pero dice no extrañar la actividad. "Por ahora estoy tranquilo porque fueron muchos años de trabajar sin parar, pero quizás pronto me agarre el ataque y quiera volver", afirma, con una cuota de humor. "Tuve un par de charlas informales, pero aceptaría si la propuesta es buena. Ese deporte quiero disfrutarlo, no sufrirlo. Ya renegué bastante".
La última frase, está relacionada con su última etapa en la entidad de Tapiales, a la cual renunció hace algunos meses: "Es un caso cerrado. Nunca me arrepentí de haber tomado esa decisión porque los dirigentes no se comprometieron con la actividad, como me habían asegurado".
Con respecto a cómo ve la disciplina en general, puntualiza: "Está mejorando año tras año y seguirá progresando, aunque todavía estamos muy lejos del objetivo. Hay que darse cuenta que todo evoluciona y pareciera que las altas esferas del deporte no lo entendieron todavía. Es una lucha larga y no sé hasta qué punto la decisión de hacer modificaciones será nuestra, de los técnicos. De mi parte, yo siempre intentaré colocar mi granito de arena, como tantos otros apasionados por el futsal, que hacen milagros para que sus clubes sigan participando".
Ramón define como "inolvidable" a su experiencia como estudiante de la Escuela Nº 1 de Futsal. "Sinceramente, lo disfruté mucho. Es un privilegio haber estado en esa primera camada, donde tuve como compañeros a tipos que saben cualquier cantidad de esto y, a su vez, son muy humildes".
Según su criterio, "todos deberían aprovechar la oportunidad de capacitarse teniendo la Escuela tan al alcance. No sé cuántos países en el mundo cuentan con una Escuela de Futsal".
Por último, describe cuáles son sus gustos a la hora de hablar de táctica: "No me manejo con un esquema rígido, creo que las variantes dependen del rival. Pero lo que me gusta, es un equipo con gran volumen de juego y que recupere rápido la línea de la pelota". Acerca de aquellos que le dejaron las mejores enseñanzas concluye: "Tuve la suerte de tener buenos grupos de jugadores. Con cada uno aprendí, me divertí y sufrí. Igual, nunca olvido que esto es un deporte, un juego sobre todo. Y si un juego no lo disrutás, no sirve. Por eso, si me preguntan cuál fue mi mejor momento, siempre respondo que es cuando tengo la dicha de estar al frente de un plantel de futsal".